Y el secreto, que en realidad no es tal, consiste en llevarse la canción a su terreno y no en hacer una vulgar fotocopia. Yukawa nos trae un cover de la famosísima canción de Oasis con un toque delicado, tierno y muy cálido gracias tanto a su voz como al banjo. Lo único que no me convence, por poner un pero, es el momento instrumental del final de la canción, pero aún así es una revisión maravillosa.
Fuente: Música del Lejano Oriente (de visita obligada, oigan.