Porque con esta canción, incluida en su disco Never, el último por ahora, han alcanzado la perfección: la voz de Kato Miliyah (¿por qué no he descubierto antes a esta mujer?) es preciosa, el piano y los arreglos de cuerda le dan un toque muy orgánico, el contraste entre la voz femenina y la masculina queda genial, tiene la duración adecuada y el conjunto esta lleno de emoción.
P.S.: Para que luego digan que somos super negativos, tías.
P.S.2: el J-pop ha vuelto con fuerza al blog (¿para quedarse?)